lunes, 5 de abril de 2010

Entrevista



¿Cuáles son sus orígenes?

jmg -Mi origen, como el de todo ser humano, es oscuramente incierto o, como diría el poeta Rubén Darío, un “…no saber adónde vamos, ni de dónde venimos!…”. Nací, pues, en el viejo Hospital Municipal de Arecibo, el bicentésimo vigésimo octavo día (16 de agosto, según el calendario gregoriano) del año 1977. Lo que sí sé, es que mis padres son Juan Heriberto González González (alias “el compy”) y Felipa Ríos Pérez (alias “Penny” o “Fela”). Tengo cuatro hermanos de sangre, dos adoptivos, muchos primos, tres hijos, una esposa y un buen par de suegros… En cuanto a mis orígenes literarios, tampoco estoy muy seguro, pero siempre fui el primo raro al que le gustaba lanzar piedras, pelear hasta dormido, escupir más lejos y leer desde “Condorito” hasta los mensajes en las paredes del baño de la escuela. Una cosa tengo clara, mi inclinación hacia la poesía me surgió a través de la música. Aprendí a tocar guitarra en sexto grado y comencé a componer canciones para mi papá, mi mamá y una niña que me robaba el hambre (mientras otros se sorteaban mi merienda) a la hora del recreo, con el solo hecho de contemplarla morder la manzana que traía en su lonchera. La poesía vino luego…


¿Cuál fue o cuáles fueron sus primeros libros?

jmg – Sobre todo tus silencios es el primer libro que publico. Está compuesto por poemas escritos entre 1997 y 2001. Antes de Sobre todo tus silencios, cofundé la revista Guasábara en la Universidad de Puerto Rico recinto de Arecibo y, en el recinto de Río Piedras, la revista literaria El sótano 00931. En ambas publiqué poesía, pero en la segunda, publiqué también un ensayo. De igual modo, mis textos fueron publicados en diversas revistas literarias nacionales y cibernéticas, así como también en la antología Literatura puertorriqueña del siglo XX de la crítica y profesora universitaria Mercedes López Baralt. En el 2008, publiqué un breve texto intermezzo que titulé confesiones de juan pedro gratitud. Hace unos meses, como parte de un proyecto que llevaba gestándose desde hacía algún tiempo, la revista El sótano 00931, sin dejar de ser revista, se convirtió en el sello editorial Sótano editores. Bajo dicho sello editorial que cofundé junto a Federico Irizarry Natal, Zuleika Pagán, Carlos Vázquez Cruz y Sonia Marcus Gaia, acabo de publicar mi más reciente libro: XX poemas para ser leídos en el tren urbano .
Pero si de iniciales (o inaugurales) lecturas se trata, los primeros libros que leí no fueron estrictamente literarios, sino de carácter científico. De la ciencia conservo la inclinación hacia la experimentación y la curiosidad por los misterios del mundo. Claro que prefiero cualquier hipótesis en lugar de la irrefutable ley o la mordedura fija de la teoría …


¿Cuáles son sus lecturas o libros favoritos? ¿Cuáles son sus autores favoritos?

jmg –Si como dijera Gerardo Diego, toda antología es un error, no quisiera pecar de exclusividad por borrachera, ni de inclusivo por exceso de sobriedad. Prefiero la literatura hispánica (el idioma limita o posibilita el goce: no hay mejor manera de expresar un orgasmo), aunque nunca están demás las buenas traducciones… Algunos nombres que se cubren de polvo en mi biblioteca son: Girondo, Cardenal, Pessoa, Boccanera, García Montero, Paz, Lezama Lima, Pacheco, Parra, Reyes, Lorca, Alberti, Cabral, Hierro, German, Goytisolo, Galeano, Sabines, Pellicer, Pizarnik, Villaurrutia, Westpahelen, por sólo mencionar los más expuestos, desde aquí, a la vista…


¿Qué quiso decir usted en su libro titulado Sobre todos tus silencios? ¿Cuál fue o cuáles fueron las preocupaciones que tuvo para publicarlo?

jmg -No estoy muy seguro de qué fue exactamente lo que quise decir, pero dije algo, peor aún, lo escribí… Y ahora soy yo quien se pregunta -como después de una gran borrachera en la que no recuerdas quién te llevó a casa, te quitó la ropa o cómo y por qué amaneciste en tal o cual lugar- : ¿por qué dije lo que dije como lo dije? Sobre todo cuando yo, el de entonces, ya no soy el mismo. Ya lo afirmaba Valéry cuando decía que un poema no se termina, sino que se abandona. Lo mismo aplicaría a un libro, el problema sería saber el punto exacto de cocción, ni más ni menos. Sin embargo, admito que no tuve preocupación alguna para escribir ni para publicar, sino hasta después de hacerlo y por fin caer en cuenta de la gravedad del asunto…No me arrepiento. ¡¡¡A lo hecho pecho, pues!!!!


¿Cuál es el tema principal y cuáles son las imágenes que predominan en su libro Sobre todos tus silencios?

jmg -No existe una temática unidireccional, uni-versal, aunque la presencia del conector “sobre todo” en pleno título abriga un énfasis… Lo imposible de decir desarticula el discurso lírico que se torna auto paródico e implosivo. De ahí el tono un poco machista de algunos textos, el algodón, las muñecas, el llanto, las luces de neón, el abismo entre las sílabas y la palabra como insondable abismo, el crimen, la orfandad, la niñez como una tarjeta postal sin remitente… o como bien dices tú misma y te cito: “Sobre todos tus silencios es la expresión de lo que callamos y usted se atreve a expresar, usted crea una forma única de expresar vivencias, las palabras que comúnmente callamos y obviamos escribir, es decir, lo que deseamos y queramos como queramos, sin tapujos.” El deseo sesereante, el deseo susurro, deseo al que se le lame la cremita y luego se le come la galleta, la leche del deseo, el falso bigote de leche…


¿A qué tipo de lector apela su relato o a qué personas les recomendaría su libro Sobre todos tus silencios?

jmg -A todo aquel que no sufra de excesos de literalidad o pueda catalogarse como simple analfabeta de la imaginación… Lo cierto es que no creo en el poema demasiado hermético, pero tampoco en la sopa de letras con su cucharita retórica… Prefiero pensar lo poético desde lo arquetípico del lenguaje común, como una capacidad de asombro paralela a la niñez, un salto de rayuela sin paracaídas o el grave precipicio de la piedra, un esconderse tras la palabra pequeñita dejando la mitad del cuerpo afuera y gritar ¡trampa! tras ser sorprendidos, o la esperanza intermitente tras cada GAME OVER, con los bolsillos repletos de monedas…


¿Quién le publicó su libro Sobre todos tus silencios?

jmg -Definitivamente en eso tuve muy poco que ver. Yo quería publicar, lo que no tenía era modo ni consciencia de ello, menos aún en el momento en que ocurre. Cuando mi amigo poeta y para entonces director de la revista El sótano 00931, Julio César Pol, me dijo que tenía que montar un libro con mis poemas hasta entonces escritos, el pastizal de textos que bullían en mis libretas se me hizo un simple manojo que, si fuera hoy, no cubrirían ni el piso de la cajita de pasto para los Reyes… No obstante, tomé el manojo de entonces y se lo entregué. Agradezco, pues, su gentileza y la fe que tuvo, no sólo en mi trabajo, sino en el de los demás compañeros sotaneros. Gracias a él y al editor de Isla Negra, Carlos Roberto Gómez Beras, el sueño de un primer libro se me hizo realidad.


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Pd. #1: Explicar un poema, nunca. No podría hacerlo. La clave está en tu propia lectura. Si la lectura lineal no te dice mucho, ve a los símbolos, a las imágenes y a sus significados múltiples. Si la interpretación que obtienes se sustenta con el texto, es válida. La literatura es el mundo de lo posible…


Pd. # 2: La portada la hizo un gran amigo que además de artista gráfico, es cineasta. Él posee un interesante trabajo en la realización de cortometrajes. Uno de ellos, juega de forma intertextual con el poema 12 del libro Espantapájaros de Oliverio Girondo, mediante el uso de muñecas o torsos de ¨Barbies¨. Y como el poema que cierra el libro hace alusión a la niñez, pues por ahí va la cosa… Puedes ver el cortometraje en www.reynaldoroman.com.


Pd. # 3. Espero haber dicho algo que cumpla con tus expecta-tivas…