jueves, 29 de mayo de 2008

Comentario de contraportada por Alberto Martínez- Márquez

Toda poesía funciona como eje transformativo de la experiencia humana mediante el lenguaje. En la poesía de Juanmanuel González Ríos ese eje transformativo sopesa el devenir de la realidad y le confiere un signo autorreferencial a través del cual el poeta asume una ética poética. Desde allí el poeta ironiza, desmitifica y transgrede los órdenes establecidos. Sobre todo tus silencios de Juanmanuel González Ríos es un poemario singular, debido a que su lenguaje irónico y mordaz jamás raya en la autocomplacencia y el hedonismo. Más bien sirve de prisma que devela un caleidoscopio de la propia condición humana y del acto creativo. Esta poesía, en ocasiones epigramática; y, en otras, de una estirpe antipoética (en la vena de Nicanor Parra y de Salvador Villanueva), e incluso imaginista (en la vena de Pound o Wallace Stevens), nos expone a nosotr@s l@s lector@s a una reinterpretación del mundo de la vida desde el cual la palabra cosecha los abundantes frutos del silencio. Tengo que afirmar que este poemario no es un ejercicio poético, ni siquiera una “promesa” de un “buen” poeta “incipiente,” sino más bien se trata de un texto poético maduro, bien pensado, estructurado y disciplinadamente elaborado. Es, sin más, una ópera prima que seduce mediante el ludismo, el lenguaje irónico, la concisión y brevedad de los versos y su atinado uso de tropos e imágenes poéticas bien calibradas. Su diálogo con importantísimos exponentes de la poesía del siglo XX latinoamericana como Pablo Neruda, Nicanor Parra, Mario Benedetti y Roque Dalton, y puertorriqueña como Anjelamaría Dávila y Salvador Villanueva, revela a un poeta, que como lector exigente e incisivo, extiende sus vínculos comunicativos intertextuales con toda una tradición de poesía modernista y vanguardista. Celebro Sobre todo tus silencios de Juanmanuel González como ópera prima y como ópera aperta de un novísimo poeta que es menester leer en un mundo que precisa ser tocado y transformado por la magia que sólo ofrece la poesía.

Alberto Martínez-Márquez
Departamento de Humanidades
Universidad de Puerto Rico-Aguadilla